viernes, 15 de agosto de 2014

Mermelada de higos de pala o "chumbos"

Me he tirado directamente a la pestaña de las recetas que sé que nos vais a hacer, pero es que los higos que me trajo mi padre me volvieron loca. Y, además, eran de una variedad, la roja, que está más dulce todavía. Nacen en una finca en los alrededores del Mar Menor y yo creo que esa brisa que les llega los hace inigualables.
Como me regalaron tantos, y por miedo a que mi hijo pequeño y yo padeciésemos una indigestión de campeonato, me decidí a hacer mermelada y el resultado ha sido un escándalo, que cantaría Raphael: está divina, deliciosa, de muerte... 
No es ni mucho menos tan pesada de cocinar como la receta del cabello de ángel, pero es un poco entretenida. 
Por cierto, mientras leéis estas líneas, estoy disfrutando de mis días de vacaciones y Paco Solana y yo vamos a hacer novillos el próximo domingo. Nos encontramos de nuevo por la red el 31 de agosto y despedimos el mes.


Ingredientes:

(Ya que me metía en faena me he liado la manta y he llenado un montón de botes)
Estas son las proporciones que he utilizado y creo que ha salido perfecta.
  • 4 kilos de higos de pala o chumbos, que es como también los llaman en esta zona
  • 600 gramos de azúcar
  • Una cáscara de naranja
  • Dos sobres de gelatina neutra


Preparación:

Peláis los higos, si no tenéis la suerte de que, como a mí, os los pele vuestro padre.
Los ponéis en una olla y les pasáis el brazo de la batidora hasta que se deshagan y queden como un puré. Por las semillas no os preocupéis porque al final se pasa por un colador. He leído varias recetas en las que les dejan las semillas, pero personalmente no me gusta encontrármelas.
Ponéis la olla al fuego, echáis el azúcar y removéis muy bien. Añadís la cáscara de la naranja y lo dejáis cocer a fuego medio durante una hora dándole vueltas a menudo.


Cuando haya pasado el tiempo, coláis la mermelada por un colador de agujero fino que no deje pasar ninguna semilla y la volvéis a poner en el fuego. Cuando coja de nuevo temperatura, le añadís los sobres de gelatina neutra. Con dos sobres coge la textura ideal para que no esté líquida, pero tampoco sea un mazacote.
La verdad es que no es complicada, simplemente necesita un poco de paciencia y pasar el rollo de pelar los higos. A pesar de que yo no lo hago, después siempre tengo la sensación de que llevo clavada alguna pincha. Pero está tan buena...


Observaciones:

Es perfecta para tomarla sola, con mantequilla, para acompañar una carne, rellenar un bizcocho, en fin, para lo que queráis.

La bandeja de mimbre es de JOSÉ DÍAZ. Tenéis decenas de modelos donde elegir.









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