Ingredientes:
- 200 gramos de galletas de chocolate (no con chocolate)
- 100 gramos de mantequilla
- Una cucharada de pasta de vainilla
- 350 gramos de queso crema
- 150 gramos de pasta de pistacho
- 150 gramos de azúcar
- 200 gramos de nata
- 6 hojas de gelatina
De mi viaje por Mallorca del pasado verano me traje unos recuerdos imborrables, unas preciosas fotografías y esta deliciosa receta que es tradicional de la cocina mallorquina y que destaca por su sabor intenso y su equilibrio perfecto entre lo dulce y lo salado. Se trata de sepia con sobrasada y miel que, acompañada de un buen pan para mojar en la sabrosa salsa que se forma durante la cocción, es un auténtico manjar.
Ingredientes:
(Para cuatro personas)
Preparación:
Aunque os parezca mucha cantidad de sepia, reduce muchísimo. "Se queda en nada", que diría mi abuela.
Yo la he cocinado directamente en una cazuela de barro, pero podéis hacerla en una sartén. Añadís unas tres cucharadas de aceite al recipiente que vayáis a usar y las cebollas tiernas muy picadas. Las sofreís a fuego lento hasta que estén doradas, dándole vueltas para que no se quemen.
Mientras, limpiáis las sepias, en el caso de que las hayáis comprado sucias. Si están limpias, las cortáis en trozos pequeños más o menos del mismo tamaño. Yo las he cortado en trozos del tamaño de un dado del parchís.
Cuando las cebollas estén doradas, incorporáis la sepia, salpimentáis y la cocináis a fuego medio unos 5 minutos hasta que se integre con el sofrito. Pasados los cinco minutos, vertéis el vino y añadís la hoja de laurel. Dejáis que se evapore el alcohol y se reduzca el líquido.
Cortáis la sobrasada en trozos y se la añadís a la sepia con la cucharada de miel y los piñones que habréis tostado previamente en una sartén, y removéis hasta que la sobrasada se funda y espese la salsa.
Retiráis la hoja de laurel y dejáis unos minutos más, removiendo de vez en cuando, hasta que la sepia esté tierna.
Este plato se sirve muy caliente. Os aviso de que pide mucho pan.
Observaciones:
Si os gusta más, podéis poner sobrasada picante o mitad y mitad de cada una.
En esta ocasión os traigo una serie de cremas para rellenar sándwiches muy sencillas de preparar. Como veis en las fotografías tienen una pinta increíble y lo más importante, están deliciosas. Para que os hagáis una idea de lo que cunden, con las cantidades que os indico preparé, emparedados para 8 personas.
Ingredientes:
Dos paquetes de pan de molde sin corteza (llevan 16 rebanadas cada uno)
Para los de salami:
Para los de huevo:
Para los de salmón ahumado:
Para los de pollo al curry:
Preparación:
Para los de salami, huevo y salmón ahumado solo tenéis que poner todos los ingredientes en un aparato triturador hasta que consigáis la textura de crema para untar.
Para el de pollo al curry, cortáis la pechuga en cuadraditos muy pequeños y la sofreís en una sartén, sin aceite, hasta que se dore. Cuando se dore, le añadís el curry y dais unas vueltas. Le podéis añadir una cucharada de agua. Apartáis la pechuga y en esa misma sartén doráis el beicon. Cuando esté dorado, lo ponéis sobre papel absorbente para que suelte toda la grasa. En el vaso triturador ponéis la pechuga, el beicon, el queso y la mayonesa y le dais un par de toques solamente. Queremos que se noten los trocitos.
Observaciones:
Los sándwiches podéis servirlos cortados en dos o en cuatro trozos.
Además de pan de molde, podéis utilizar medias lunas, pulguitas, mini cruasanes... Lo dejo a vuestra elección. Pero de cualquier modo, una bandeja de estos sándwiches os hará quedar como chefs con estrella.
Es importante que si nos los vais a comer inmediatamente, conforme los vayáis haciendo los envolváis en film y los guardéis en el frigorífico. Así envueltos aguantan perfectos un par de días.
Esta semana os traigo una ensalada que lleva, entre otros ingredientes, granada, una fruta de temporada que me encanta. Un zumo de granada y naranja no me puede gustar más. A lo que iba, una ensalada con aire invernal que podéis servir como primer plato o acompañando a una carne o pescado. O para una cena ligerita.
Ingredientes:
Para el aliño:
Preparación:
Tenéis que lavar y escurrir muy bien las lechugas. Peláis la granada y reserváis los granos. En la fuente en la que vayáis a servir la ensalada, ponéis las lechugas troceadas, los granos de granada, la bola de mozzarella o las bolitas, las pipas de girasol y las semillas de sésamo.
Para preparar el aliño solo tenéis que mezclar los ingredientes, probarlo de sal y verterlo por encima de la ensalada cuando vayáis a servirla.
Observaciones:
Las pipas de girasol las venden peladas. Podéis sustituirlas por pipas de calabaza.
¡Cuánto tiempo sin escribir en el blog! Instagram lo ha desbancando, pero aquí estoy de nuevo con una receta que me ha pedido mi sobrina Carmen y que, la verdad, no sé por qué no la he publicado antes, con la de veces que la preparo para las fiestas familiares. Una tarta de galletas que nos encanta a todos.
Ingredientes:
(Para 20/24 personas)
Preparación:
Para la crema de chocolate:
Batís la mantequilla, a temperatura ambiente, con el azúcar hasta conseguir una crema. A esta crema le añadís las yemas de huevo, una a una, y el chocolate fundido al baño María o al microondas con dos cucharadas de leche.
Ahora, batís las claras a punto de nieve y las integráis a la crema anterior con movimientos envolventes.
Calentáis la leche con las dos cucharadas de brandy. En una fuente ponéis una capa de galletas remojadas en la leche y una capa de crema de chocolate, así sucesivamente hasta acabar con una capa de crema.
El adorno corre de vuestra cuenta. Yo la he terminado esta vez con azúcar glas.
Observaciones:
Si la van a comer niños, no le pongáis el brandy. Lo cambiáis por una cucharada de extracto de vainilla.
El azúcar glas de la cobertura tenéis que ponerlo a través de un colador fino para evitar grumos.
Mira que son apañados los guisos que se preparan en la misma olla o cazuela. Este, de albóndigas y alcachofas, lo cociné el otro día en menos de media hora y os aseguro que está buenísimo; y la salsa, para mojar mucho pan. Eso sí, ya tenía listas las albóndigas que, por otra parte, podéis comprarlas hechas.
Ingredientes:
Para las albóndigas:
Para la salsa de alcachofas
Para el majado:
Preparación:
Si hacéis las albóndigas en casa, ponéis la carne picada en un bol junto con la cebolla picada muy triturada en la picadora. Con eso conseguís que las albóndigas estén jugosas. Añadís los huevos uno a uno, lo mismo que las cucharadas de pan rallado. Tenéis que ir comprobando que la masa no esté seca ni demasiado líquida. Salpimientáis y le ponéis una pizca de ajo en polvo.
Esta masa tenéis que dejarla en el frigorífico por lo menos una hora para que repose y se haga más manejable.
Hacéis las albóndigas y las freís en aceite de oliva muy caliente, de esa manera conseguís que no se abran. Las vais sacando a una fuente con papel absorbente y las reserváis.
En una cazuela que no sea muy alta, freís el tomate triturado, le añadís la cebolla picada, dais unas vueltas, salpimentáis e incorporáis las alcachofas peladas y partidas en cuartos. Las sofreís junto con el tomate y la cebolla. Añadís el caldo, las albóndigas, tapáis y dejáis cocer unos 15 minutos. Pasado este tiempo, incorporáis el majado bien picado, movéis la cazuela para que se integre y dejáis al fuego otros cinco minutos. Para finalizar, adornáis con los huevos duros cortados en mitades.
Observaciones:
Como os escrito al principio, las albóndigas las podéis comprar listas para freír.
Esta vez he usado la freidora de aire para freírlas y han quedado genial, y con sólo dos chorros de aceite en spray.
Estrenamos el mes de marzo con mucho frío, pero con el calor de los fogones del reto Cooking the Chef y la fabulosa historia de Ignacio Doménech y Puigcercós, un hombre que pasó de comer de la caridad y dormir en soportales a lo más alto dentro del mundo de la gastronomía española de finales del siglo XIX y principios del XX, tras pasar por París y Londres. Su multitud de libretas con centenares de recetas fueron el gran bagaje profesional que le dio renombre y posición junto a su organización de banquetes a medida en casas particulares. Fue el precusor del moderno catering. Asimismo, se encargó durante años de enseñar a las amas de casa la importancia de no desperdiciar comida y de hallar soluciones prácticas a la escasez de alimentos por culpa de la Guerra Civil, ya que él mismo había conocido el hambre de cerca.
Ingredientes:
Preparación:
Lo primero que vais a hacer es la pasta en la que vais a rebozar las arandelas de cebolla: En un cuenco grande, ponéis dos o tres cucharadas de harina, un poco de sal, un poco de agua y unas gotas de aceite. Lo trabajáis bien hasta conseguir una pasta ligera sin grumos.
Una vez hecha la pasta, peláis las cebollas y las cortáis en rodajas de un centímetro, soltáis los anillos que forman las cebollas (formato igual a los calamares fritos), las sazonáis y seguidamente, pasáis cada anillo por la pasta de harina, que hace la vez de huevo, y las freís, poco a poco, en una sartén con aceite que, en principio, no esté demasiado caliente; cuando las cebollas estén fritas, subís la intensidad del fuego para que se doren y queden bien crujientes. Las escurrís encima de un papel absorbente.
Observaciones:
No he puesto cantidades porque lo hace a "ojo".
El cocinero no detalla la clase de aceite. Me imagino que en esos años utilizarían el que pudiesen conseguir.
Sin embargo, sí especifica que cada ración debe llevar diez "exquisitas" arandelas.
Relata Doménech, en el libro Cocina de recursos (1941), que "en Barcelona y provincias españolas, durante los años 1937-1938, la inmensa mayoría de los ciudadanos no podíamos gastarnos 40 o 50 duros para adquirir una docena de huevos y tuvimos que prescindir a toda prisa de tan precioso material que nos proporcionan las simpáticas gallinas...". De ahí esa pasta que sustituía al huevo en estos falsos calamares y en su famosa tortilla sin huevo que el crítico gastronómico y escritor Joan Sella Monserrat denomina, en la introducción del libro, "un trampantojo culinario".
En este enlace, el resto de recetas del reto CTC.
Sabéis de sobra que me encantan las ensaladas y que me gusta variar ingredientes y probar mezclas. También que tengo un libro de cabecera lleno de ensaladas del cocinero David Bez y de éste precisamente he sacado la de hoy. Lleva manzana, queso azul, coliflor y nueces. Una deliciosa mezcla.
Ingredientes:
Preparación:
Laváis los ramitos de coliflor, los escurrís con papel absorbente y los reserváis. Lo mismo con la manzana y la troceáis en láminas, en cubos o de la forma que más os guste.
Enseguida montamos la ensalada antes de que la manzana se oxide: en la fuente ponéis los ramitos de coliflor, la manzana, el queso azul desmenuzado y las nueces troceadas con las manos. La aliñáis, y a comer. Yo tenía unos brotes de rábano picante y se los he puesto por encima. Le da un estupendo toque crujiente al conjunto.
Observaciones:
El queso puede ser Cabrales, Roquefort, azul danés...
Podéis terminarla con cebollino picado.
Si no tenéis vinagre de sidra, utilizáis el que tengáis en casa.
Llevaba tiempo detrás de versionar los famosos bombones Raffaello de la marca Ferrero Rocher y después de varias pruebas, mi familia me ha dado un notable alto. Bromas aparte, son sencillísimos de preparar y te das el gustazo de hacer bombones caseros.
Ingredientes:A vueltas con el reto Cooking the Chef, este mes tenemos la grata misión de escudriñar la obra culinaria de Giuseppe Rondissone Battù, nacido en Turín -este extremo no fue confirmado ni por él mismo- y conocido en España como Josep Rondissoni. Aunque poco se sabe de su vida personal, se le considera uno de los chefs más influyentes de la cocina catalana del siglo XX. Cocinero y pedagogo, dio clases en el Institut de Cultura de la Dona Catalana en el periodo de entreguerras, y, no solo enseñaba a cocinar desde un gusto sintético de cocina francesa y española, sino que además enseñaba a armonizar menús desde el punto de vista del paladar, la dietética y el presupuesto. Su libro Culinaria, según escribió en su prólogo el escritor Manuel Vázquez Montalbán, es un recetario "generoso e inteligente hecho a la medida de gente inteligente. Es un libro que sirve para urdir espléndidos y económicos menús cotidianos y para lucirse con recetas de quedar bien ampliando el sentido del quedar bien hasta sus límites menos bastardos, es decir quedar bien dando bien de comer...". Fue editado por primera vez en 1967, un año antes de que muriera. Es un tesoro.
Ingredientes:
Preparación:
Cocéis los huevos, los partís por la mitad cuando se enfríen, les sacáis las yemas y guardáis las claras con cuidado de no romperlas.
Limpiáis las espinacas y las cocéis en agua con sal unos 10 minutos. Las pasáis por agua fría y las exprimís con las manos hasta que suelten todo el agua. Las reserváis.
Cocéis los guisantes durante 5 minutos, los pasáis por un pasapurés o un tamiz y los reserváis.
En una sartén, derretís 50 gramos de mantequilla, añadís la harina y la leche, sazonáis con sal, pimienta y nuez moscada y lo dejáis cocer, a fuego lento, moviéndolo de vez en cuando con unas varillas. Cuando tenga la consistencia de una bechamel, le añadís el puré de guisantes, una yema, 15 gramos de mantequilla y lo mezcláis muy bien.
Mezcláis las yemas con el foie gras y las machacáis en un mortero hasta obtener una pasta fina. Sazonáis con sal. Rellenáis las claras con esta pasta con una cuchara de postre o con una manga pastelera.
En la mantequilla restante, salteáis las espinacas y las colocáis en el fondo de una fuente de horno. Encima, ponéis las mitades de huevo y lo metéis en el horno precalentado a 180 grados unos cuatro o cinco minutos.
Sacáis la fuente, le vertéis la crema de guisantes y lo termináis espolvoreándole la trufa picada muy fina.
Observaciones:
Para los detractores de la mantequilla, podéis sustituirla por aceite de oliva virgen.
Este es el enlace con el resto de recetas Rondissoni.
Ahora sí que ha llegado el invierno a Cartagena y para combatir este frío he preparado uno de esos platos de cuchara que nos encantan: un guiso de patatas con costillejas de cerdo, fácil y económico. Aunque en casa los comemos todo el año, con frío apetecen aún más.
Ingredientes:
(Para 6 personas)
Preparación:
En una cazuela rehogáis la cebolla y los dientes de ajo picados. Cuando esté listo el sofrito, añadís el pimiento troceado y lo dejáis unos diez minutos. Ahora, incorporáis al guiso las patatas en cascos y el pimentón, dais unas vueltas y las dejáis unos cinco minutos antes de añadirle las costillejas, que habréis salpimentado. Cuando la carne está sofrita, añadís el caldo y probáis de sal. Dejáis cocer a fuego medio y, en unos 35 minutos, estará listo. Es un guiso fabuloso.
Observaciones:
Podéis sustituir las costillejas por magra de cerdo, pechuga de pavo o pollo, si no queréis huesos.
De entre los fantásticos libros que me regalaron el año pasado y con el que estoy entusiasmada, me quedo con uno de la gastronomía de Turquía escrito por Musa Dagdeviren, el chef más famoso de ese país. Además de que estéticamente es una preciosidad, todo lo que relata es muy interesante y sus 550 recetas son fabulosas. Muchísimas gracias a mis sobrinos Alejandro y Eva, que acertaron con la elección. Desde que lo abrí, estas manzanas rellenas se apoderaron de mí y aquí las tenéis. Espero que os gusten. Os aviso de que es un plato sin ninguna complicación, delicioso y queda precioso en la mesa.
Sobre la historia de esta receta detalla el autor que: "un derviche que visitó Teney (Yesilyurt), en Nigde, observó que nadie iba a la mezquita. Los lugareños le explicaron que aquella había sido una población cristiana y que las viejas almas se agitaban si alguien lo hacía. El derviche les sugirió que preparasen halva para conseguir la bendición de los difuntos. Las manzanas rellenas se convirtieron desde ese momento en un plato simbólico".
Ingredientes:
Para el relleno:
Preparación:
Cortáis la parte superior de las manzanas y las reserváis. Las vaciáis con cuidado, desecháis los corazones y las pepitas y picáis muy fina la carne. La reserváis en un bol. Ponéis las manzanas vaciadas en remojo en otro bol con agua y limón durante 15 minutos.
Para preparar el relleno, calentáis a fuego medio la mantequilla en una olla, añadís la ternera, sazonáis y la sofreís durante 15 minutos. Le añadís el arroz, las nueces, la canela, el zumo de limón, la melaza, el vinagre y la manzana picada y seguís sofriendo hasta que se integren.
Retiráis las manzanas del agua con limón y les hacéis unos pequeños cortes. Las rellenáis, presionando la mezcla con firmeza, les ponéis las partes superiores reservadas y las colocáis en una bandeja de horno con 200 ml de agua con limón. Las cocináis 30 minutos en el horno precalentado a 180 grados.
Observaciones:
Si no encontráis melaza, podéis sustituirla por mermelada de manzana o por miel.
Halva es una palabra cuyo origen es árabe y su significado directo: dulce.
Estaba deseando reengancharme al reto Cooking the Chef y, sobre todo, porque este mes está dedicado a la gran Marquesa de Parabere. Su libro "La cocina completa" me parece una maravilla, y por ello he cocinado muchas recetas de esta emprendedora bilbaína que creó tendencia a principios del siglo XX. Sus creaciones tienen noventa años y siguen de plena actualidad, como su deliciosa mantequilla de anchoas, que me vuelve loca.
Ingredientes:
(Para 8 personas)
Preparación:
En sus notas, la marquesa advierte de que las anchoas han se ser saladas. Las conservadas en aceite no valen.
Laváis las anchoas con agua fría para quitarles la sal, las secáis con un trapo -yo he utilizado papel absorbente- y sacáis los filetes. Los machacáis en un mortero hasta conseguir una pasta fina. En un bol, ponéis la pasta de anchoas, la mantequilla, un toque de pimienta blanca, rectificáis de sal y lo mezcláis.
En este punto, la cocinera lo pasaba por un tamiz y recogía la mezcla raspando el dorso del tamiz. Pero como ahora tenemos más artilugios de cocina que ella, le he pasado el brazo de la batidora y ha quedado estupenda. Hay que conservarla "al fresco" hasta el momento de utilizarla.
Observaciones:
Otra de las notas de la marquesa hace referencia a: "Cabe confeccionarla mucho más rápidamente sustituyendo las 10 anchoas por 50 gramos de Anchovy sauce (después de batir la mantequilla se añade la salsa, quedando hecha)".
En este enlace el resto de recetas con el sello Parabere.
Vuelvo a meter las manos en la masa para hacer galletas, y esta vez he elegido un tipo de estas que se prepara en el Magreb y en otras partes del mundo árabe y que se llaman "ghoribas". Son sencillas de cocinar y un vicio de comer por lo deliciosas que están. Puede ser un dulce para poner en la bandeja de Navidad.
Ingredientes:
Preparación:
En un cuenco mezcláis la almendra en polvo, el coco rallado, el azúcar glas y la levadura. Cuando estén bien mezclados estos ingredientes, les añadís el huevo -a temperatura ambiente- la miel y la ralladura de naranja y seguís removiendo hasta que esté todo bien integrado.
Preparáis un cuenco pequeño con azúcar glas, os mojáis las manos con agua de azahar, formáis bolas del tamaño de una nuez, las rebozáis en el azúcar y las depositáis en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. Hundís ligeramente en dedo índice en cada una de ellas y metéis la bandeja en el horno precalentado a 160 grados, con calor arriba y abajo, unos 15 minutos. Tienen que adquirir un ligero color dorado.
Observaciones:
Con estas cantidades salen 20 galletas
Podéis guardarlas en una lata para galletas, pero dudo que os duren mucho.
Las castañas y los mebrillos me los ha traído mi amiga Luli de Granada. ¡Gracias!
Ayer me levanté con ganas de meter las manos en la masa y me decidí por cocinar este pan de pita, que hemos rellenado de carne de pollo especiada y una salsa de yogur. El pan de pita es un pan blando, hueco por dentro, típico de la gastronomía de Oriente Medio.
Desaparecida del blog, pero no de la cocina, vuelvo con energías renovadas y dispuesta a compartir con vosotros recetas de mi casa y otras que este verano he preparado por primera vez, como estos sándwiches de nata. Han sido un éxito y por eso sigo haciéndolos. En Cartagena sigue apretando el calor y tomar helado de postre apetece.
Ingredientes:
Preparación:
Para esta receta, la nata tiene que estar muy fría. La batís en un cuenco junto con la leche condensada hasta que esté montada. Cuando lo esté, le añadís las pepitas de chocolate y las mezcláis con la nata.
Cubrís el fondo de una fuente con papel film, ponéis una capa de galletas, encima la crema de nata con las pepitas y termináis con otra capa de galletas. La guardáis en el congelador hasta el día siguiente.
Sacáis la fuente y cortáis las galletas con un cuchillo que iréis mojando en agua caliente. Los sándwiches tienen que estar en el congelador hasta la hora de comerlos.
Observaciones:
Si no encontráis las galletas cuadradas, no pasa nada. También los he preparado con galletas redondas.
Con esta cantidad de nata salen 21 sándwhiches.
Este reto Cooking the Chef es un no parar. De la cocina parisina de Antonin Carême saltamos al País Vasco, al restaurante "El Amparo" y a las maravillas culinarias de las "refinadas guisanderas" y hermanas Úrsula, Sita y Vicenta Azcaray Eguileor. Todo un desafío cocinar una de las 685 recetas de estas mujeres que revolucionaron el Bilbao del siglo XIX con una cocina clásica que traspasó fronteras. El libro que escribieron titulado "El Amparo, sus platos clásicos" es considerado un recetario esencial de la gastronomía vasca. Entre las recetas, me ha "guiñado un ojo" esta terrina de foie-gras.
Ingredientes:
Preparación:
Si tenéis posibles, las hermanas Azcaray lo preparaban con un buen hígado de pato, pero daban la alternativa de usar higadillos de gallina. Tenéis que limpiar los higadillos, picarlos y ponerlos en una cazuela junto con el trozo de jamón fresco, dos trufas y el tocino, todo picado y sazonado con sal, pimienta, nuez moscada, dos ramas de perejil, una hoja de laurel y tomillo. Dais vueltas hasta que se sofría. Apartáis del fuego y dejáis que se enfríe. Le retiráis el laurel, las ramas de perejil y el tomillo, si lo ponéis en rama. Ellas lo pasaban por un cedazo. Yo directamente le he metido la batidora, así me aseguro de que se pueda untar bien sin muchos tropezones.
Después, cubrís el fondo de la terrina –la mía es de cerámica– con lonchas finas de tocino y encima, la mitad de la mezcla, las otras dos trufas picadas y el resto del foie-gras y la metéis en el horno al baño María 170 grados durante una hora.
Para finalizar, cuando ya esté fría la terrina, tal y como hacían las hermanas cocineras, cubrís la superficie con manteca derretida templada.
Observaciones:
Si no tenéis una terrina, podéis hacer esta receta con un molde de plum cake que no sea muy grande o en un molde de aluminio de usar y tirar.
Aquí tenéis el enlace con el resto de recetas del reto Azcaray.
La vida del cocinero Antonin Carême (1785-1833) da para varias películas. Con 25 hermanos, en la calle desde los 10 años, trabajando desde los 16, llegar a cocinar para el zar Alejandro I de Rusia, para el futuro rey de Inglaterra Jorge IV o para el barón Rothschild no parece tarea fácil. Pero lo más importante es el gran legado gastronómico que dejó en forma de libros, de tratados, de asombrosos pasteles de azúcar, de inventos como el fiambre o de presentaciones de mesa tipo buffet. Este mes, el reto Cooking the Chef está dedicado a este gastrónomo y chef parisino, considerado como uno de los padres de la alta cocina. Elegir una sola receta es una tarea complicadísima, pero como hay que hacerlo, creo que una de sus grandes aportaciones fue la mantequilla de Montpellier, de la que escribió un tratado. Y aquí la tenéis.
Ingredientes:
Preparación:
Lo primero que avisa Carême es que "el condimento de esta deliciosa manteca exige un conocimiento que sólo puede dar la práctica porque hay que tener un gusto exquisito para hacerlo en su perfección, de modo que ninguno de los condimentos que lo componen se halle dominado. Sin embargo, es fácil suavizar el exceso de vinagre agregando un poco de aceite, así como la suavidad del vinagre, mezclando aceite y sal".
Y claro, él hace esta mantequilla a base de puñados y pizcas, por lo tanto he tenido que probar y probar hasta conseguir esta ricura, que con pan tostado está de muerte. Aunque los franceses de aquella época la utilizaban, sobre todo, para acompañar pescados.
Escaldáis, 5 minutos, en agua hirviendo con un poco de sal, el perifollo, el estragón y el cebollino, y pasáis estas hierbas a una cuenco grande con agua helada para que quede bien verde. En cuanto se enfríen, las ponéis en el vaso de la batidora o en la trituradora junto con la pimpinela, los pepinillos, las alcaparras, las anchoas y el ajo y lo trituráis completamente. A continuación, añadís la mantequilla, a temperatura ambiente, las yemas de huevo duro y continuáis batiendo, poco a poco, el aceite, el vinagre, la pimienta, una pizca de sal y otra de nuez moscada. Esta pasta la pasáis por un chino y la batís con varillas hasta obtener una pasta muy lisa.
Para darle el color pálido, cocéis las espinacas, las escurrís y el caldo que suelten lo coláis y usáis un poco al final, cuando estáis batiendo la mezcla con las varillas.
Ojo, que a mí se me fue la mano con el color.
Aquí os dejo la explicación de Carême acerca del color para hacerla aún más apetecible: "Le añade un poco de esencia de espinacas (pasada por un tamiz de seda) para darle un color verde pistacho precioso. Debemos tener la precaución de mezclar este verde, en poca cantidad a la vez, para que la mantequilla sea de un verde pálido. Luego, lo pasas por la gasa fina o un tamiz ordinario de crin de caballo, presionándolo con la cuchara de madera. Después de eso, lo pones en una terrina pequeña con hielo para que se endurezca y lo usas enseguida ".
Observaciones:
Si no encontráis alguna de las hierbas frescas podéis ponerlas secas, pero no será lo mismo.
La conserváis en el frigorífico en un recipiente de cristal o envuelta en papel film.
Este es el enlace con el resto de recetas del grandísimo Carême.
Un domingo más de esta primavera rara que estamos teniendo con lluvia y granizo. Menos mal que hoy en Cartagena hemos disfrutado de un día espléndido para estar al aire libre y disfrutar de esta tarta de crema de limón con merengue. El clásico Lemon pie cuya procedencia se disputan los americanos y los ingleses.
Ingredientes:
Para la masa:
Para la crema de limón:
Para el merengue:
Preparación:
Empezáis por la masa. En el vaso del robot de cocina, con la pala, mezcláis a baja velocidad la harina, el azúcar, la sal y la mantequilla hasta que adquiera una textura arenosa. Añadís el huevo y la yema hasta que se forme una bola.
Envolvéis la bola en papel film y, como es una masa muy pegajosa, aprovecháis para estirarla un poco una vez envuelta. La metéis estirada en el frigorífico por lo menos una hora.
Sacáis la masa, le quitáis el film, la volvéis a estirar con un rodillo y cubrís con ella un molde desmontable engrasado. La metéis de nuevo en el frigorífico otros 20 minutos.
Mientras la masa se enfría, preparáis la crema de limón. Para ello ponéis en un cazo el azúcar y la harina de maíz y con unas varillas de silicona mezcláis hasta que no haya ningún grumo. A continuación, el agua fría, la pizca de sal, el zumo y la ralladura de los limones y las yemas de huevo, y seguís mezclando hasta que esté todo integrado. Le añadís el agua hirviendo y ponéis el cazo al fuego sin parar de remover hasta que empiece a hervir. Bajáis la temperatura al mínimo y continuáis mezclando otro minuto más. La dejáis enfriar.
Sacáis el molde del frigo, le ponéis a la masa un papel vegetal y lo cubrís de garbanzos o la legumbre que queráis y lo metéis en el horno precalentado a 190 grados 15 minutos. Pasado el tiempo, lo sacáis del horno, le quitáis las legumbres y el papel y lo volvéis a meter a 180 grados otros 10 minutos.
Lo sacáis, dejáis que se enfríe la masa y lo cubrís con la crema de limón.
Ya solo queda el merengue: Batís las claras a velocidad media hasta que empiecen a espumar. Cuando hayan espumado, les añadís la mitad del azúcar y seguís mezclando a máxima potencia. Cuando el merengue forme picos suaves, le añadís el resto del azúcar, muy bien mezclado con la Maizena y el vinagre, y seguís batiendo hasta conseguir un merengue muy firme.
Lo metéis en una manga pastelera con una boquilla de estrella y adornáis la tarta. Por último, quemáis el merengue con un soplete.
Observaciones:
Si no tenéis manga pastelera, no pasa nada, extendéis el merengue con una cuchara por encima de la crema de limón. Y si no tenéis soplete, utilizáis el grill del horno para tostar un poco el merengue pero con mucho cuidado para que no se queme.