domingo, 25 de octubre de 2020

Tarta de alcachofas

Último domingo de octubre, con una hora más en el cuerpo y con una idea de tarta salada que es un apaño, si os gustan las alcachofas y si tenéis pocas ganas de cocinar, porque se prepara en un suspiro. En Cartagena siguen haciendo días de otoño que parecen de primavera; por eso aprovechamos para comer al aire libre.

Ingredientes:

  • Una lámina de hojaldre
  • Un bote de corazones de alcachofa
  • 3 huevos
  • 200 gramos de nata
  • 100 gramos de queso grüyere rallado
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta

Preparación:

Desenrolláis la lámina de hojaldre y forráis con ella el molde de tarta que vayáis a usar. Pincháis el fondo con un tenedor, la cubrís con legumbres para que no se baje la masa de las paredes –yo utilizo garbanzos–, y la metéis en el horno, precalentado a 180 grados, unos 10 minutos. Pasado este tiempo, sacáis el molde, le quitáis las legumbres y lo volvéis a meter en el horno otros 5 minutos. Lo sacáis y lo reserváis.

Escurrís las alcachofas hasta que estén completamente secas y les dais unas vueltas en la sartén con un poco de aceite. Las sacáis a un plato con papel absorbente.

En un cuenco batís los huevos, les añadís la nata y el queso rallado y lo sazonáis con sal y pimienta. Agregáis las alcachofas y vertéis la mezcla en el molde. Cocéis la tarta hasta que esté cuajada. Unos 30 minutos.

Observaciones:

Le podéis añadir a la tarta unas anchoas cuando queden unos cinco minutos para que se termine de cocinar.

El molde para esta tarta es de 24 cm.

La bandeja de cristal me la ha regalado mi queridísima vasca Elena. Muchas gracias.



domingo, 18 de octubre de 2020

Ensalada de pasta, jamón y langostinos

Por estos lares mediterráneos todavía sigue haciendo un tiempo excelente para comer al aire libre y eso es lo que vamos a hacer precisamente hoy. He preparado esta ensalada de pasta con jamón y langostinos, de primero, y luego un pescado a la brasa. Tenemos que aprovechar todas las horas de sol, que enseguida nos cambian la hora y a las cinco y media ya es de noche.

Ingredientes:

(Para cuatro personas)

  • 200 gramos de pasta para ensalada. He usado tulipanes de tomate y espinacas de Gallo
  • Un bote pequeño de maíz
  • 100 gramos de jamón serrano
  • 200 gramos de langostinos cocidos
  • 2 endibias
  • Una lechuga hoja de roble
  • 6 palitos de cangrejo
  • Aceite de oliva
  • Vinagre
  • 100 gramos de mayonesa
  • Sal

Preparación:

Cocéis la pasta como indica el paquete, la escurrís y la reserváis. En la fuente de servir, ponéis las hojas de lechuga de roble lavadas, escurridas o centrifugadas, y las hojas de las endibias limpias, una por una, y secas. En un bol, mezcláis el maíz, los palitos de cangrejo picados, los langostinos, el jamón serrano cortado en trocitos pequeños y la pasta, y esta mezcla la ponéis en el centro de la fuente. Para el aliño, mezcláis la mayonesa con el aceite, el vinagre y la sal y se lo vertéis por encima.

Observaciones:

Podéis cambiar los langostinos cocidos por frescos. Los salteáis en una sartén a fuego fuerte antes de servir la ensalada y se los añadís a última hora.


lunes, 5 de octubre de 2020

Las albóndigas de Asurbanipal (s.IX a. de C.)

Hoy es un día especial: vuelve el reto Cooking the Chef, que a mí, personalmente, me ha enseñado muchísimo de este intenso mundo de la cocina y sus cocineros. En esta ocasión, las jefas de CTC han decidido, en lugar de chefs, iniciar un viaje por el mundo de la gastronomia desde sus inicios y hasta la Edad Media. Y estoy encantada con la idea.
Desde el principio lo tuve claro. Me iba directa a Mesopotamia de la mano de Ángeles Díaz Simón y su maravilloso libro "Recetas con historia".
Relata la escritora que "no es hasta el segundo milenio a. de C. cuando tenemos recetas propiamente dichas. Hace aproximadamente 4.000 años alguien escribió en unas tablillas de arcilla, que después cocieron cuidadosamente, las primeras recetas de cocina". En la antigua Mesopotamia "controlaban desde hacía mucho tiempo la técnica de manipulación de los cereales y conseguían finas harinas que mezclaban con leche, aceite, semillas, especias y fruta elaborando así cerca de 220 tipos de diferentes panes, dependiendo de los amasados, las cocciones, las formas y los aditivos." Por lo tanto, esto demuestra que estaba ya todo inventado pero, por desgracia, no quedó por escrito.
La receta que sí dejaron es la que he elegido, que explica cómo se hacían las albóndigas de Asurbanipal, el último gran rey de Asiria, famoso por ser uno de los pocos reyes de la antigüedad que sabía leer y escribir.
Como era de esperar, la receta no lleva cantidades, así que la he adaptado para 4 personas.



Ingredientes:
  • 750 gramos de carne picada
  • Cilantro
  • Perejil
  • Menta 
  • 2 cebollas tiernas
  • Pimienta negra
  • Pimienta blanca
  • Sal
  • Un huevo
  • Un poco de pan remojado (yo lo he remojado en leche). He usado dos rebanadas medianas.
  • Harina
  • Unas pasas sin semillas
  • Aceite para freír las albóndigas
  • 200 gramos de nueces
  • 200 gramos de leche
  • 100 gramos de nata
  • Una granada

Preparación:

En la receta no se especifica el tipo de carne, por lo que lo dejo a vuestra elección. Yo he usado ternera.
Mezcláis la carne con un ramillete de cilantro, perejil y menta picados, una cebolla, también picada muy finamente, pimienta, sal, el huevo batido y el pan remojado en leche y lo amasáis hasta que esté todo integrado. Hacéis bolas del tamaño de una nuez, les introducís unas pasas sin semillas, las pasáis por harina, las freís en aceite de oliva y las vais dejando en un plato con papel absorbente. No sé yo cómo se las apañarían en la antigua Mesopotamia sin ese papel. 
La receta solo indica que una vez fritas "se cuezan las albóndigas en una salsa de nueces picadas y zumo de granada", por lo que he tirado de mi recetario para hacer una ligera salsa de nueces:
Sofreís la otra cebolla picada, le añadís las nueces, la leche, la nata, un poco de sal, un poco de pimienta blanca, lo cocéis unos 10 minutos y lo batís con una batidora hasta conseguir una salsa. Partís una granada por la mitad, la escurrís con un exprimidor como si fuese una naranja y le añadís este zumo a la salsa. Lo removéis y se lo vertéis a las albóndigas que habréis puesto en una fuente.
La autora del libro recuerda que, aunque pueda parecer extraña la mezcla, en el Norte de Europa las albóndigas se acompañan con una salsa dulce de grosellas rojas con un resultado parecido.



Observaciones:

Si tenéis ocasión de conseguir este libro, hacedlo. Es una delicia leerlo, además de interesante, entretenido y lleno de fabulosas recetas con miles de años de historia pero de plena actualidad.
En este enlace están todas las recetas del nuevo reto de CTC.



domingo, 4 de octubre de 2020

Bizcocho de zanahorias y coco

Comienza el mes de octubre, ha bajado un poco la temperatura, sopla un fuerte viento hoy en Cartagena y para alegrar este primer domingo otoñal he cocinado este bizcocho de zanahorias y coco a petición de mi hijo pequeño, al que le apetecía mucho. Espero que os guste tanto como a él. 


Ingredientes:

  • 400 gramos de zanahorias
  • 100 gramos de coco rallado
  • 200 gramos de azúcar
  • 3 huevos
  • 100 gramos de mantequilla
  • 100 gramos de nata
  • 250 gramos de harina de repostería
  • Un sobre de lavadura en polvo
  • Una pizca de sal

Preparación:

Para cocinar este bizcocho, lo primero que tenéis que hacer es rallar las zanahorias. En un cuenco, batís los huevos con el azúcar y, cuando estén bien batidos, les añadís las zanahorias ralladas, la mantequilla a temperatura ambiente y la nata, y seguís mezclando con unas varillas. Ahora le toca el turno al coco y a la harina tamizada con la levadura y la sal. Cuando los ingredientes estén bien integrados, los vertéis en un molde engrasado con mantequilla o spray antiadherente. Lo metéis en el horno precalentado a 180 grados y lo dejáis unos 30 minutos. Comprobáis que el bizcocho está listo clavándole una brocheta o palillo y si sale limpio, es que lo está. Os recuerdo que cuando saquéis el molde del horno debéis dejar el bizcocho otros 10 minutos dentro de éste y luego sacarlo a una rejilla hasta que se enfríe.

Observaciones:

El coco podéis comprarlo rallado o fresco y rallarlo vosotros.