viernes, 7 de noviembre de 2014

Ensalada de caquis, aguacates y langostinos

Lástima que terminó el festival de hoy... pronto volveremos con más diversiones... ¿Os acordáis del estribillo de esta canción que sonaba en los dibujos del cerdito Porky de los Estudios Warner? Pues eso os canto yo pero aplicado al verano. Creo que definitivamente ha terminado la época del año que más me gusta, no obstante, el otoño me trae unas diversiones en forma de granadas, membrillos, castañas, chirimoyas, calabazas, boniatos, hongos, caquis... que también me encantan. Si es que el que no se consuela es porque no quiere. La receta de hoy lleva precisamente una de esas frutas otoñales: los caquis. Yo los utilizo tanto para preparaciones dulces como saladas y hoy toca ensalada. Hemos adelantado la publicación un día porque cuando leáis esto estaré en Elche de la Sierra en Casa Sagasta, disfrutando como una loca de mis amigas de Carmelitas de toda la vida. Ya os contaré "algo"; todo, indudablemente, no. 
¡Gracias infinitas a Ana Luz y Blas! ¡No hay mejores anfitriones!



Ingredientes:
(Para seis personas más o menos)
  • Un kilo de langostinos cocidos y pelados
  • 3 caquis 
  • 3 aguacates maduros
  • 2 chalotas ó cebollas tiernas
  • La ralladura de un limón y su zumo
  • Aceite de oliva
  • 2 cucharadas de orégano fresco deshojado o cilantro, por si no encontráis el orégano




Preparación:

Peláis cuidadosamente los caquis, los partís en pequeños dados y los ponéis en una ensaladera en la que añadiremos también la cáscara rallada del limón y el zumo. 
A continuación, hacemos lo mismo con los aguacates: primero los peláis y, luego, los partís en dados más o menos del mismo tamaño que los caquis. Los añadís a la ensaladera y rociáis el conjunto con un chorro de aceite de oliva -si es virgen extra mejor todavía- y la sal.
Dais unas vueltas, mezclando todo, y finalmente añadís las colas de los langostinos.
Por último, cortáis las chalotas o cebollas tiernas en tiras muy finas, las ponéis en un colador y las pasáis por agua para que no queden muy fuertes de sabor. Las escurrís muy bien, las secáis con papel absorbente de cocina y las añadís a la ensalada. Ya sólo queda que le pongáis las hojas de orégano o de cilantro y deis otras vueltas con cuidado.



Observaciones:

Antes de descartar esta ensalada porque lleva caquis, os invito a que la probéis. La mezcla de sabores es una maravilla. 

Creo recordar, si no me falla la memoria, y ya viene siendo habitual en mí, que esta receta es de "mi" Berasategui, pero la tengo escrita en un trozo de papel y no pone de quién es. Seguramente la copié de alguna revista. Lo que sí es seguro es que tiene un porrón de años.

La ensaladera y los cuencos fueron un regalo de mi madre que sabe lo mucho que me gustan las vajillas y similares.










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