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domingo, 17 de febrero de 2019

Galletas de avena y coco

Tantas tardes "galleteando" y todavía no había puesto en el blog estas galletas de avena y coco que he cocinado varias veces en las últimas semanas. Son tan fáciles, que no tenéis excusa para no preparar esta delicia. Os las van a quitar de las manos. 


Ingredientes:

  • 100 gramos de coco rallado
  • 120 gramos de mantequilla
  • 160 gramos de harina
  • 90 gramos de copos de avena
  • 100 gramos de azúcar 
  • 100 gramos de azúcar Demerara o moreno
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1/2 cucharadita de levadura
  • Una cucharadita de extracto de vainilla
  • Un huevo



Preparación:

El huevo y la mantequilla tienen que estar a temperatura ambiente.
Para hacer estas galletas no necesitáis ningún robot de cocina ni varillas eléctricas, pero si lo tenéis, podéis utilizarlos, evidentemente.
En un bol ponéis la mantequilla con las dos clases de azúcar y lo mezcláis hasta que se integre todo. Añadís la vainilla y el huevo, y seguís mezclando.
En otro bol, ponéis los ingredientes secos: el coco, la harina tamizada, la avena, el bicarbonato, la sal y la levadura, y los mezcláis.
Juntáis esta mezcla con la de la mantequilla y azúcar y hacéis una masa compacta que metéis en el frigorífico 30 minutos.
La sacáis, hacéis bolitas, que vais poniendo en una bandeja con papel vegetal, y las chafáis con una cuchara, con un trocito de papel vegetal o con lo que tengáis más a mano. Las metéis en el horno precalentado a 180 grados durante 15 minutos.
El tiempo depende del tamaño del que hagáis las galletas. Si son muy pequeñas, en 10 minutos estarán listas.
Las sacáis y directas a una rejilla. Las guardáis en una caja hermética para que se conserven bien, pero dudo de que os duren más de un día. Son irresistibles.



Observaciones:

También quedan espectaculares con unas pepitas de chocolate.

Son ideales para regalar. Triunfáis, seguro.

domingo, 29 de enero de 2017

Bizcocho de zanahorias o carrot cake

Años cocinando este maravilloso bizcocho -tarta, pastel, torta– de zanahorias y ya era hora de que lo trajese al blog. Lo conocí la primera vez que fui a Londres, hace ya muchos, muchos años y me enganchó para siempre. Y es que está tan delicioso que se merece todos los adjetivos del diccionario y te faltan, y si le ponéis zanahorias de temporada, el delirio. Se nota que me encanta, ¿eh? Pero todavía tengo una amiga a la que le gusta más que a mí. Va por ti, Mariajo.



Ingredientes:

  • 350 gramos de zanahorias
  • 200 gramos de azúcar 
  • 100 gramos de azúcar moreno
  • 3 huevos
  • 350 ml de aceite de girasol
  • 350 gramos de harina de repostería
  • 100 gramos de nueces pecanas o de Nerpio, por ejemplo
  • Un sobre de levadura
  • 2 cucharaditas de bicarbonato
  • Una cucharadita de extracto de vainilla
  • 2 cucharaditas de canela
  • Una cucharadita de jengibre molido
  • 30 gramos de pasas 
Para la cobertura:
  • 50 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
  • 350 gramos de azúcar glas
  • 250 gramos de queso crema (para untar)
  • Un chorrito de coñac (nuestro toque personal)


Preparación:

Lo primero: extendéis las nueces –peladas, claro– en una bandeja de horno forrada con papel vegetal y las tostáis en el horno a 180 grados unos 10 minutos. Las reserváis.
Ahora picáis las zanahorias en cualquier robot de cocina y si no tenéis, pues con un cuchillo, pero tienen que estar muy picadas.
En un bol grande ponéis la harina, la levadura, el bicarbonato, la canela, el jengibre molido, la sal y mezcláis muy bien hasta que todos los ingredientes se integren.
En otro bol, batís los huevos y los mezcláis con las dos clases de azúcar, el aceite y el extracto de vainilla y seguís batiendo hasta que todo se integre.
Y ahora vais incorporando la mezcla de harina a la de los huevos, poco a poco, hasta que todo se quede bien mezclado. Añadís ahora las zanahorias, las pasas, las nueces, –si le ponéis la piña, ahora es el momento–, y seguís dando vueltas con una espátula hasta que veáis que está bien mezclado.
Pasáis la mezcla a un molde al que habréis puesto spray antiadherente y la cocéis en el horno precalentado a 180 grados durante una hora. Ya sabéis que depende de cada horno. La prueba de la brocheta no falla. Cuando esté listo, lo sacáis del horno y lo dejáis en el molde otros 10 minutos y luego a una rejilla hasta que se enfríe.
Aprovechamos esos minutos para preparar la cobertura. En mi caso, siempre la pongo aparte para que, si hay alguien a quien no le gusta esta crema, no deje por ello de comer este fantástico bizcocho. Hoy ha sido una excepción y he puesto la crema por las fotografías. Podéis partir el bizcocho y rellenarlo o ponerle la crema sólo por encima o ambas opciones.
Para hacer la cobertura, con unas varillas mezcláis la mantequilla con el azúcar glas y el queso crema, también a temperatura ambiente, y el chorro de coñac. 



Observaciones:

A veces también le pongo 3 o 4 rodajas de piña en almíbar cortada en trozos muy pequeños para que le aporte un extra de jugosidad. 









domingo, 22 de noviembre de 2015

Magdalenas de la abuela Josefa

Recetas de magdalenas hay infinitas pero la que os traigo hoy es muy especial ya que es de la abuela materna de mi marido, que se llamaba Josefa. Es una receta muy fácil, si tienes batidora o cualquier otro robot de cocina, pero a mano como lo hacía ella es un poco más pesada de cocinar. El resultado es fantástico: unas magdalenas esponjosas y, sobre todo, riquísimas. Y con ellas le doy la bienvenida, por fin, al otoño en Cartagena. Hemos pasado de los 25 grados de ayer a mediodía a los 13 y hace un viento...




Ingredientes:
  • 6 huevos
  • 400 gramos de azúcar
  • 500 gramos de harina
  • Un vaso de aceite de girasol (200 ml)
  • Un vaso de leche (200 ml)
  • La ralladura de un limón
  • 2 cucharaditas de bicarbonato


Preparación:

Separáis las yemas de las claras y batís éstas últimas a punto de nieve. Cuando estén batidas, les añadís las yemas, la ralladura del limón, el azúcar, el bicarbonato, el aceite, la leche y, por último, la harina tamizada. Hay que remover todo muy bien para que no queden grumos.
Y ahora ponéis las cápsulas de papel en una bandeja de horno y las llenáis hasta tres cuartos de su capacidad.
Precalentáis el horno a 200 grados y las metéis en el centro, primero 7 minutos a 200 grados y luego 11 minutos a 180 grados.
Lo del horno, ya sabéis que es un misterio y que cada aparato es un mundo, por eso debéis de controlar muy bien el tiempo cuando las hagáis por primera vez.



Observaciones:

¡Las que tienen copete son las primeras que desaparecen!

Si no tenéis bandeja especial para magdalenas, las podéis hacer de la misma manera pero debéis poner las cápsulas en la bandeja del horno y llenarlas después.

Por sugerencia de Pedro Hernández, uno de mis compas de trabajo, os escribo que con estas cantidades salieron 19 magdalenas "hermosas".