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jueves, 5 de marzo de 2026

Sepia con sobrasada y miel

De mi viaje por Mallorca del pasado verano me traje unos recuerdos imborrables, unas preciosas fotografías y esta deliciosa receta que es tradicional de la cocina mallorquina y que destaca por su sabor intenso y su equilibrio perfecto entre lo dulce y lo salado. Se trata de sepia con sobrasada y miel que, acompañada de un buen pan para mojar en la sabrosa salsa que se forma durante la cocción, es un auténtico manjar.


Ingredientes:

(Para cuatro personas)

  • 2 sepias de unos 500 o 600 gramos cada una
  • 2 cebollas tiernas
  • 100 gramos de sobrasada mallorquina
  • Una cucharada colmada de miel
  • 200 ml de vino blanco seco
  • Una hoja de laurel
  • Un puñado de piñones
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta negra

Preparación:

Aunque os parezca mucha cantidad de sepia, reduce muchísimo. "Se queda en nada", que diría mi abuela.

Yo la he cocinado directamente en una cazuela de barro, pero podéis hacerla en una sartén. Añadís unas tres cucharadas de aceite al recipiente que vayáis a usar y las cebollas tiernas muy picadas. Las sofreís a fuego lento hasta que estén doradas, dándole vueltas para que no se quemen.

Mientras, limpiáis las sepias, en el caso de que las hayáis comprado sucias. Si están limpias, las cortáis en trozos pequeños más o menos del mismo tamaño. Yo las he cortado en trozos del tamaño de un dado del parchís.

Cuando las cebollas estén doradas, incorporáis la sepia, salpimentáis y la cocináis a fuego medio unos 5 minutos hasta que se integre con el sofrito. Pasados los cinco minutos, vertéis el vino y añadís la hoja de laurel. Dejáis que se evapore el alcohol y se reduzca el líquido.

Cortáis la sobrasada en trozos y se la añadís a la sepia con la cucharada de miel y los piñones que habréis tostado previamente en una sartén, y removéis hasta que la sobrasada se funda y espese la salsa.

Retiráis la hoja de laurel y dejáis unos minutos más, removiendo de vez en cuando, hasta que la sepia esté tierna.

Este plato se sirve muy caliente. Os aviso de que pide mucho pan.

Observaciones:

Si os gusta más, podéis poner sobrasada picante o mitad y mitad de cada una.



domingo, 30 de mayo de 2021

Ensalada de bacalao confitado

Último domingo de mayo, ha amanecido con el cielo cubierto, pero espero que despeje y quede un día como el de ayer, con el calor haciendo de las suyas. Con este panorama apetecen ensaladas como la que os traigo hoy, que es muy completa y puede ser un plato único.

Ingredientes:

(Para cuatro personas)

  • Un kilo de patatas de tamaño mediano
  • 500 gramos de lomos de bacalao al punto de sal
  • 2 tomates
  • Un pimiento rojo asado
  • Piñones
  • Aceite de oliva
  • Vinagre de Jerez
  • Sal

Preparación:

Para hacer esta ensalada,  lo primero es cocer en agua con sal las patatas lavadas y con piel. En unos 20 minutos estarán listas. Lo comprobáis pinchándolas con la punta de un cuchillo.

Asáis el pimiento rojo en el horno con un chorro de aceite y, cuando esté listo, lo cubrís con papel de aluminio para que sude y no cueste quitarle la piel.

Para confitar el bacalao, vertéis aceite de oliva virgen en una olla que no sea muy profunda y lo calentáis a media potencia. La temperatura tiene que ser de unos 80 grados.

Cuando el aceite alcance la temperatura –empezará a burbujear– añadís los lomos de bacalao que tienen que estar sumergidos completamente en el aceite. En unos 15 minutos desde que el aceite vuelva a coger los 80 grados estarán listos.  

Para montar la ensalada, ponéis en una fuente las patatas cortadas en rodajas, las sazonáis con un poco de sal, encima los tomates pelados y cortados en rodajas, el bacalao escurrido del aceite y en lascas, y el pimiento asado en tiras. La termináis añadiéndole un chorro de aceite de oliva, otro de vinagre de Jerez y unos piñones tostados.

Observaciones:

Si usáis bacalao desalado, os ahorráis el paso de desalarlo.

También podéis comprar el pimiento asado.

Cuidado al tostar los piñones. Hacedlo con el fuego muy bajo para que no se quemen.




viernes, 5 de febrero de 2021

Genestada

El Sent Soví es el libro más antiguo que se conserva escrito en catalán. Es un recetario medieval, de autor anónimo y del que perduran dos copias manuscritas originales. Una en la Universidad de Valencia y la otra en la Biblioteca Universitaria de Barcelona. Pues bien, escrito todo esto, os imaginaréis que el reto Cooking the Chef de este mes va de esta maravilla de libro y la receta que yo he escogido es la genestada o ginestada, que es una crema dulce hecha a base de leche de almendras, harina de arroz, azúcar y especias. 

Ingredientes:

  • 500 ml de agua
  • 50 gramos de harina de almendras
  • 60 gramos de harina de arroz
  • 3 trozos de canela en rama
  • 3 clavos de olor
  • 50 gramos de azúcar
  • Una cucharada de azafrán molido
  • 35 gramos de pasas
  • 30 gramos de piñones tostados

Preparación:

Debe su nombre a la semejanza con el color de la retama y se tomaba en días de abstinencia.

Mezcláis el agua y la harina de almendra con una cuchara y luego lo batís con una batidora medio minuto. Coláis el líquido por una gasa o un colador de tela y ponéis la leche resultante en un cazo. En un bol, disolvéis la harina de arroz con un poco de la leche de almendras que acabáis de hacer y lo añadís al cazo.

Ponéis el cazo en el fuego a temperatura media y le ponéis el azúcar, la canela, los clavos de olor y removéis constantemente para evitar que se pegue. Cuando empiece a hervir, espesará y tenéis que seguir moviendo sin parar. Lo dejáis cociendo 5 minutos e incorporáis las pasas, los piñones tostados y el azafrán en polvo. Seguís moviendo 2 minutos más y lo apartáis del fuego.

Observaciones:

Es un postre muy vistoso para servir en vasitos individuales. Podéis ponerle unos piñones tostados por encima.

En este enlace todas las recetas con el sello Sent Soví.

sábado, 5 de diciembre de 2020

Las tortillas de la diáspora sefardí

En el mes de noviembre, con el reto Cooking The Chef, paseamos por la cocina sefardí, y elegir una receta se convirtió en un quebradero de cabeza, en el buen sentido, porque me gustaban todas. Al final me decidí por este triplete de tortillas del chef Pinjas Benabraham-Tony Pinya. ¡Buen provecho y Shabat Shalom!


Ingredientes:

Para la tortilla otomana de espinacas:

  • 600 gramos de espinacas
  • 6 huevos
  • 2 cebollas tiernas
  • Sal
  • Pimienta
  • Nuez moscada
  • Aceite de oliva
  • Una cucharada colmada de hierbas aromáticas: hinojo, eneldo, menta, cilantro...
  • Queso parmesano
  • Piñones
Para la tortilla de alcachofas de los judíos italianos:
  • 600 gramos de alcachofas (las he puesto de bote)
  • 2 cebollas tiernas
  • Una cucharada de perejil
  • Sal
  • Pimienta
  • Aceite de oliva
  • Queso
  • Nueces
Para la tortilla judía de Marruecos:
  • 600 gramos de patatas cocidas
  • 200 gramos de cebolla morada
  • 2 dientes de ajo
  • Sal
  • Pimienta
  • Perejil
  • El zumo de medio limón
  • Una cucharada de cúrcuma
  • Aceite de oliva
Preparación:

Cocéis las espinacas en agua hirviendo con un poco de sal unos diez minutos. Las escurrís y las salteáis en una sartén con un chorro de aceite de oliva. Las reserváis. En la misma sartén, sofreís las cebollas picadas y, en el último minuto, añadís los piñones y les dais unas vueltas. En un bol, batís los huevos con sal, pimienta, una pizca de nuez moscada y las hierbas que elijáis. Incorporáis las espinacas, las cebollas con los piñones y el queso parmesano rallado. 
Cuajáis la tortilla. El punto del cuajado lo dejo a vuestra elección.
Para la tortilla de alcachofas, sofreís las cebollas con un poco de aceite. Cuando estén listas, añadís las alcachofas escurridas y partidas por la mitad, el perejil y dais unas vueltas. Batís los huevos con la sal, la pimienta e incorporáis las alcachofas con las cebollas, el queso rallado de vuestra elección y las nueces troceadas. Cuajáis la tortilla.
Para  la tortilla judía de Marruecos, cocéis las patatas, las peláis, las chafáis con un tenedor y las reserváis.
En una sartén, sofreís las cebollas moradas en plumas y los ajos fileteados. Batís los huevos, les añadís la sal, la pimienta, una cucharadita de cúrcuma, el perejil, las patatas, el sofrito de cebollas y el zumo de limón. Lo removéis para que se mezclen todos los ingredientes y cuajáis la tortilla.


Observaciones
:

Podéis usar alcachofas naturales. Tendréis que quitarles las hojas duras hasta el corazón, rociarlas con limón y hervirlas en agua con un puñado de sal durante veinte minutos o hasta que estén tiernas.
En las tortillas que llevan queso y frutos secos, ambos ingredientes son opcionales. Sin embargo, les aportan un sabor maravilloso.
En este enlace están todas las recetas sefardíes de mis compas del reto.

domingo, 20 de agosto de 2017

Alcachofas con jamón, piñones y aceite

Ya estoy de nuevo por aquí después de haber hecho novillos en el blog durante dos domingos y con la tristeza en el cuerpo por los atentados de Barcelona y Cambrils. Pero tienen que saber esos canallas que no van a poder con nosotros por mucho daño que nos hagan. Me niego a vivir con miedo. Escrito esto, vuelvo a mi receta: unas alcachofas con jamón, piñones y aceite del gran cocinero murciano Raimundo González Frutos que incluye en su libro "De re Raimundo". Estaréis pensando que no es época de alcachofas y, efectivamente, tenéis razón, pero he escogido unas de lata que están estupendas y así de paso nos ahorramos el pelado, lavado y escaldado que tendríamos que hacer con las de temporada.


Ingredientes:
(Para 4 personas)
  • 24 corazones de alcachofas
  • 50 gramos de jamón ibérico en tiras
  • 50 gramos de piñones
  • 50 ml de aceite de oliva
  • Un copa de vino de Jerez
  • Pimienta negra molida
  • 2 cucharadas de pan rallado
  • Una cucharada de perejil fresco picado


Preparación:

Escurrís las alcachofas y las ponéis en un cacerola con un dedo de agua, en la que quepan de pie y queden apretadas y, por este orden, les vais poniendo en el centro: tiras de jamón, piñones, pimienta, sal (en función de la que contenga el jamón), perejil, jerez, aceite (un chorrito fino que caiga en el centro de cada alcachofa) y, por último, el pan rallado. Las ponéis en el fuego y, cuando empiece a hervir el agua, bajáis al mínimo y las tapáis. En 7 minutos están listas.



Observaciones:

Es importante que tengáis en cuenta que durante el verano, si encontráis alcachofas frescas, serán poco carnosas, posiblemente estén amargas y el precio, por las nubes.





domingo, 30 de julio de 2017

Canelones de espinacas y queso feta

Último domingo de julio y hoy hace un calor de espanto. Hay que meterse en el agua y no salir en todo el día. Bueno, sólo para comerse unos canelones de los que he preparado esta mañana antes de ir a la playa. Son sencillísimos de hacer y más aún si ya tenéis el tomate frito casero o comprado.
Con esta receta de Karlos Aruguiñano participo en la repesca de julio y agosto de Cooking the Chef.


Ingredientes:
(para dos personas)
  • 8 placas de canelones
  • 400 gramos de espinacas
  • 3 huevos
  • Un puñado de piñones
  • 200 gramos de queso feta
  • 250 gramos de tomate frito
  • Aceite de oliva
  • Sal

Preparación:

En la bandeja del horno que vayáis a usar, ponéis una capa de tomate frito y la reserváis.
Preparáis las placas de canelones según indica el paquete. Yo he escogido unas que se ablandan en agua tibia. Las escurrís y las ponéis sobre un paño limpio.
Para preparar el relleno, laváis y secáis las espinacas y las rehogáis en un poco de aceite. Cuando estén rehogadas, les añadís los piñones, los huevos batidos, el queso feta, un poco de sal y revolvéis la mezcla hasta que los huevos se cuajen.
Con esta farsa, rellenáis los canelones, los acostáis sobre el tomate, les espolvoreáis un poco de parmesano y al horno a 200 grados 10 minutos.


Observaciones

¡Están deliciosos!

domingo, 5 de febrero de 2017

Pollo con frutos y frutas frescas de Ferrán Adriá

Nada como criar fama de cocinero complicado para que, al escuchar su nombre, se te pongan los pelos de punta. Este podría ser un resumen de lo que le pasa a mucha gente cuando oye Ferrán Adriá, pero nada más lejos de la realidad porque el chef catalán –quien, por cierto, hizo la mili aquí en Cartagena– tiene un sinfín de recetas facilísimas que no necesitan ni nitrógeno líquido ni aparatos varios, ni tecnología punta y si me apuras, con un horno, una sartén y una cuchara de madera para dar vueltas, preparamos en un suspiro un pollo con frutos y frutas secas de cinco tenedores. Con esta receta participo en el reto Cooking the Chef de enero. 



Ingredientes:
(Para 4 personas)
  • 12 muslos de pollo
  • 20 orejones de albaricoque (200 gramos)
  • 20 ciruelas pasas sin hueso (200 gramos)
  • La piel de una naranja
  • La piel de un limón
  • Una rama de canela
  • Una rama de romero fresco
  • 50 gramos de piñones
  • 200 ml de vino de Oporto
  • Aceite de oliva y sal




Preparación:

En la lista de recetas fáciles de Adriá, esta aparece en el apartado de comida a domicilio porque utiliza muslos de pollo a l´ast comprados. Yo lo que he hecho es asarlos en casa en una bolsa de horno, que para estos casos son muy útiles. Salpimentáis los muslos, los metéis en la bolsa, la cerráis y la ponéis en la bandeja del horno a 200 grados durante una hora. 
Cuando falten unos cinco minutos para que se haga el pollo, en una sartén o cacerola que se pueda meter en el horno, ponéis un poco de aceite de oliva y salteáis los piñones, junto con los orejones, las ciruelas pasas, la rama de romero, el palo de canela, las pieles de la naranja y el limón.
Añadís el vino de Oporto y lo dejáis reducir. Y enseguida el caldo de la bolsa. Probáis de sal, dais unas vueltas, añadís los muslos de pollo y la metéis inmediatamente en el horno otros cinco minutos. Un plato exquisito.



Observaciones:

Podéis hacerla con otras partes del pollo.

Como habréis comprobado, es facilísima. Espero que después de leerla le hayáis perdido el miedo a Ferrán Adriá.
En este enlace tenéis todas las recetas del reto Cooking the Chef.









domingo, 23 de octubre de 2016

Caviar manchego

Ya conocéis, por otras entradas, mis raíces manchegas por parte paterna. Y que todas las recetas de esa parte de España que caen en mis manos las hago porque me traen recuerdos familiares inolvidables. La de hoy es precisamente una de ellas: caviar manchego. Os va a encantar. 


Ingredientes: 

  • 300 gramos de tocino salado
  • 300 gramos de magra de cerdo
  • 300 gramos de hígado de cerdo
  • Una cabeza de ajos
  • Una cucharada de pimentón
  • Una pizca de canela
  • Una pizca de pimienta negra
  • Un clavo
  • 2 cucharadas de piñones tostados
  • 1/2 kilo de pan
  • 200 ml de leche
  • Una copita de brandy o coñac (opcional)
  • Sal
  • Aceite para el molde

Preparación:

Pedís al carnicero que os triture el tocino, el hígado y la magra todo junto.
Ponéis el pan a remojo con la leche y tostáis los piñones en una sartén, con mucho cuidado para que no se quemen.
Peláis los ajos y los machacáis junto con el clavo en un mortero.
Ya tenéis todo listo para preparar la masa: en un bol ponéis las carnes trituradas y les añadís los ajos y el clavo, el pimentón, la canela, la pimienta negra y el pan remojado en leche y la mezcláis muy bien. 
En este momento probáis de sal –hay que hacerlo en crudo por el tocino salado. Es la prueba ideal para los amantes del steak tartare– y le añadís el brandy. La tapáis con papel film y la dejáis reposar una hora.
Pasado el tiempo, untáis con aceite un molde y volcáis la masa del "caviar" manchego. Tenéis que cocerlo en el horno a 180 grados al baño María hasta que por encima se forme una costra. Apróximadamente estará listo en una hora. 


Observaciones:

¡Viva La Mancha y su caviar! y ¡vivan mis abuelos manchegos!

Podéis servirlo con una ensalada y una buena hogaza de pan candeal, el preferido de mi padre.


domingo, 19 de junio de 2016

Malube, receta libanesa

Después de empaparme de la historia de la cocina libanesa, y de leer en varias publicaciones que está considerada como una de las mejores del mundo, no me he podido resistir a cocinar, siguiendo las instrucciones de Fawa Zabaneh, un malube (significa boca abajo en árabe) que ha resultado ser un plato maravilloso, lleno de matices, con un sabor extraordinario y que nos ha cundido mucho. 
Y os preguntaréis por qué me ha dado por el Líbano. Pues simplemente porque el marido de una compañera de trabajo es de allí y en cuanto le pedí una receta, no tardó ni un momento en explicármela y traerme el atrezzo para las fotografías. Pues a ella, Mari Carmen, a su marido Elías y a su suegra Fawa les doy las gracias y les dedico esta receta. Espero estar a la altura.



  Ingredientes:
(Para 6 personas)
  • 300 gramos de arroz aromático, tipo Basmati
  • Una cebolla
  • 400 gramos de pechuga de pollo
  • 400 gramos de coliflor
  • Canela molida
  • Un litro de caldo de pollo
  • Un puñado de piñones
  • Aceite de girasol
  • Pimienta blanca
  • Sal
Para la salsa:
  • Dos yogures blancos
  • Aceite de oliva
  • Sal

Preparación:

Necesitáis una olla a la que podáis dar la vuelta sin que os estorben las asas.
En ella doráis la cebolla en cuadraditos y la pechuga cortada en trozos y sazonada. Cuando estén dorados cebolla y pollo, les añadís pimienta blanca, canela, caldo hasta que los cubra y lo dejáis cocer.
Mientras que el pollo se cuece, en una sartén con un poco de aceite de girasol, freís la coliflor hasta que esté dorada. Una vez frita, la ponéis en un colador para que suelte todo el aceite que le sobre.
En el momento en que el caldo se haya reducido, ponéis encima del pollo la coliflor frita y encima de ésta el arroz crudo. Lo salpimentáis y le añadís un poco de canela. En la receta de Fawa, también le pone dos pastillas de caldo de pollo desmenuzadas, pero yo he usado caldo en lugar de agua.
Se lo ponéis caliente por encima del arroz y, cuando se haya consumido y el arroz esté tierno, tapáis la olla y lo dejáis reposar antes de darle la vuelta encima de la fuente de servir.
Por último,  cuando ya esté en la fuente, doráis los piñones y se los ponéis por encima como si fuese una tarta.
Este pastel se acompaña con una salsa de yogur blanco batido con sal y aceite de oliva virgen extra.  



Observaciones:

Tenéis que hacerla en cuanto terminéis de leer la receta. Está bueníiiiiiiiiiiiiiisima.

El malube debe quedar: pollo-coliflor-arroz. Y de hecho los de Mari Carmen y Fawa salen así. En el mío el arroz se ha metido por todas partes pero me imagino que no influye para nada en el sabor. Tendré que practicar.




domingo, 6 de marzo de 2016

Rosca de pan rellena de pesto y queso

La verdad es que no se por qué no la he publicado antes con la de veces que la he hecho y lo sencilla que es. Y me he animado porque el otro día la hice para una cena de "primas" y después de haberle hecho la fotografía, se me olvidó hacerle otra recién sacada del horno y, como cayó entera, no hubo posibilidad alguna, ni siquiera de un cacho. Y aquí estoy con esta séptima maravilla culinaria que además de estar de muerte, desprende un maravilloso olor allá donde vaya. Se trata de una rosca de pan rellena de pesto y queso. Abajo está cómo hacerla.



Ingredientes:
  • Una rosca de pan o un pan redondo, a vuestro gusto. Yo hago las dos modalidades.
  • 250 gramos de queso Emmental
Para el pesto:

  • Un buen manojo de albahaca fresca (unos 100 gramos)
  • 30 gramos de piñones
  • 50 gramos de queso parmesano
  • Un diente de ajo
  • 100 ml de aceite de oliva
  • Una cucharadita de sal


Preparación:

Primero hacéis el pesto: laváis las hojas de albahaca y las escurrís muy bien. Las metéis en el vaso de la batidora con el parmesano, los piñones y el ajo, y lo batís. Cuando esté batido le añadís el aceite y la sal y seguís batiendo hasta conseguir una especie de pasta para untar. Para terminar la receta sólo tenéis que tener un poco de maña para cortar el pan. El cuchillo tiene que llegar hasta el final del pan pero sin cortarlo del todo. Lo dividís en cuadrículas y las vais llenando, primero de pesto, y luego de trozos de queso.
Metéis el pan en el horno precalentado a 200 grados, sólo por la parte de arriba, y lo dejáis hasta que el queso empiece a derretirse.
La servís muy caliente y la idea es que los comensales saquen "con los dedos" los cuadrados de pan impregnados de pesto y queso. ¡Indescriptible!



Observaciones:

Un buen vino tinto y esta rosca y se olvidan todas las penas por un rato.

Para los más vaguetes, el pesto lo podéis comprar envasado, pero como siempre os escribo, no es lo mismo y es que además, se hace en un santiamén.

La albahaca que compro es de cultivo ecológico.




domingo, 21 de junio de 2015

Bocatas para el verano (3)

Tercera entrega de los "bocatas" para el verano aunque, como me escribió el otro día mi prima Mar, a ella le apetecen para invierno, primavera, otoño...
El de hoy, que estoy convencida de que os va a encantar, lleva lacón ahumado, salsa pesto y hojas de albahaca. Ya podéis empezar a llenar el capazo para ir a la playa o la mochila para el monte y ahora que tenéis a los niños en casa -qué maravilla- aprovechad para que os echen una mano y os ayuden a prepararlos.




Ingredientes:
(para el bocadillo)
  • Un bocadillo de pan integral
  • 100 gramos de lacón ahumado
  • 3 cucharadas de salsa pesto
  • Unas hojas de albahaca

Para la salsa pesto:
  • 100 gramos de hojas de albahaca
  • 25 gramos de queso parmesano recién rallado
  • 25 gramos de queso pecorino romano recién rallado
  • 40 gramos de piñones
  • Un diente de ajo (opcional)
  • 100 ml de aceite de oliva extra
  • Sal y pimienta recién molida


 Preparación de la salsa pesto:

Laváis y escurrís muy bien las hojas de albahaca y las ponéis en el vaso de la batidora con los piñones, el ajo y una pizca de sal y lo trituráis a media potencia. Añadís los quesos y trituráis de nuevo. Ahora incorporáis el aceite en un hilo y seguís batiendo hasta que la salsa adquiera un textura fina.

Preparación del bocadillo:

Abrís el pan, extendéis la salsa pesto, le ponéis encima el lacón ahumado y las hojas de albahaca. Y listo para comer.

Observaciones:

La receta de la salsa pesto es del maravilloso libro de recetas italianas "La cuchara de plata", que ha sido superventas en Italia durante 60 años.

Si no encontráis queso pecorino romano, dobláis los gramos del parmesano.

Podéis sustituir el lacón por jamón de York o serrano.

Con el resto de la salsa preparáis otro día unos deliciosos espaguetis al pesto porque en el frigorífico se conserva varios días y hasta tres meses en el congelador.

Por cierto, la salsa pesto también la venden envasada.







Todas las fotografías son propiedad de Francisco Solana. Si te interesa alguna de ellas puedes ponerte en contacto conmigo para obtener mi autorización en micajaderecetas@gmail.com  o en franciscosolanaphoto.blogspot.com  Si no me la pides, no puedes utilizarla. Gracias.


All photographs are copyright of Francisco Solana. If would like to feature my work on your website or blog or you would like to inquire for commercial use please contact micajaderecetas@gmail.com. Thank you!



domingo, 5 de octubre de 2014

Higos rellenos

Se supone que estamos en otoño pero por el Sureste sigue haciendo un calor espantoso, sobre todo en las horas centrales del día. Sales del trabajo y te dan unas ganas enormes de irte a la playa a darte un baño. Eso precisamente hemos hecho este fin de semana. El agua cristalina, la arena limpia, poca gente…un lujo, vamos, casi, casi como la receta de hoy: unos higos rellenos para despedir el verano oficial y darle la bienvenida al otoño. 


Ingredientes:
(para una docena de higos)
En la fotografía faltan algunos porque nos los comimos antes de la sesión fotográfica.
  • 12 higos, si pueden ser del mismo tamaño y que no estén muy maduros
  • 200 gramos de queso al vino de la Región de Murcia, o sea, de aquí
  • 50 gramos de piñones
  • 2 cucharadas de vino Pedro Ximénez
  • 2 cucharadas de nata


Preparación:

Tenéis que dejar el queso a temperatura ambiente para poderlo chafar con facilidad. Cuando esté blando, lo ponéis en un bol, lo chafáis con un tenedor, le añadís el vino, la nata y la mitad de los piñones picados y le dais vueltas a todo con una espátula hasta que se haga una crema manejable.
Laváis los higos con cuidado, los secáis con papel absorbente, los partís por la mitad y le ponéis una cucharada de la crema a cada uno y unos piñones enteros. Volvéis a juntar las dos mitades y se acabó.


Observaciones:

Si nunca habéis comido la piel del higo, os animo a que la probéis. Está muy buena.

Como en otras ocasiones he escrito, podéis cambiar el queso al vino por otro, pero tiene que ser cremoso.

Estos higos os pueden valer tanto para un aperitivo como para un postre porque no están excesivamente dulces.

La vajilla de esta semana me la ha regalado la madre Naturaleza y fue mi tía Elisa a recogerla a Canteras.

Para las fotografías Paco Solana ha contado de nuevo con la colaboración estelar de Pilar Galindo. 












Todas las fotografías son propiedad de Francisco Solana. Si te interesa alguna de ellas puedes ponerte en contacto conmigo para obtener mi autorización en micajaderecetas@gmail.com  o en franciscosolanaphoto.blogspot.com  Si no me la pides, no puedes utilizarla. Gracias.

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